El rito - Laird Barron
No somos dioses, aunque desde vuestra perspectiva la diferencia es insignificante.Esta frase es la que nos da el tono de la obra. El rito de Laird Barron es una historia inscrita en el terror cósmico que todo el mundo conoce por su máximo precursor, H.P.Lovecraft. El hombre no es nada, es una hormiga ante fuerzas que suelen venir del espacio exterior. La humanidad es una pajita en medio de las olas del mar.
Eso no le daría ninguna pista, pimpollo. El comienzo de la narración es con un cuento clásico, ese del Rumpelstinskin, pero en versión Barron supone un escenario medieval, algo de fantasía, en el plan capa y espada y, sin embargo, los personajes hablan como si fueran de una novela de Dick Tracy. Una novela policiaca barata de los años 30. Parece que está hablando James Cagney en vez de un enano contrahecho.
En esa línea te puedes encontrar con escenas tipo: la cogió el brazo, dio un paso adelante y la besó. Así, como si en vez del siglo XXI estuviéramos en una distopía en la que ha vuelto la moda del beso gratuito a lo Rubiales.
También me encuentro con incongruencias enológicas (a las que ya nos tiene acostumbrados el cine norteamericano) como que compartieron una botella de vino que el Espía había reservado con anterioridad en un armario y no tardaron en estar borrachos como cubas. El vino de esos lares debe ser, más o menos, como el azúcar que le dan a los niños que, en las películas, viene a ser como la cocaína de aquí. Eso, o los personajes deben pesar menos de 50 kg. los dos. Vamos, que tienen menos aguante que un chiquillo de 10 años.
Otra diferencia es la ya conocida falta de acabados en la arquitectura anglosajona. Los estallidos azules y blancos y los chisporroteos
iluminaban el cuarto, extendían sombras huesudas de ramas por el techo,
sobre la colcha y sobre la silueta... Algo impensable en España donde tenemos ese
invento de alta tecnología que se llaman persianas. Una vez hay tormenta, lluvia o lo que sea; lo que hacemos (¡Oh! Brujería) es bajarlas y no suelen aparecer los destellos de los rayos por nuestras paredes ni nada que se le parezca.
Claro, que tampoco es que este escritor tenga una buena imagen de nuestro país, ya que una de las referencias es que [...]el doctor Plimpton me llevó a una casa de putas en España
para conocer a su hermana? Vivía por todo lo alto. Llevaba a las otras
putas como quería.
No puede haber una forma más burda de insinuar la homosexualidad femenina que describir a su "amiga" con que Llevaba una camisa gruesa de franela, unos pantalones caquis y botas de leñador.
Cuando termina la parte en la que juega a meternos el cuento de Rumpelstinskin y pasa a narrar el cuerpo de su historia, escribe como si fuera otra persona. Mientras que al inicio parecía una novela policíaca de los años veinte ahora plantea unas metáforas muy poéticas y con un lenguaje rebuscado, buscando crear una atmósfera psicológica muy rica mediante sus imágenes. Nada que ver con la escritura del principio. Se agradece, pero también confunde.
El libro me recuerda un poco a las conversaciones de mi madre. Consistían en saltar de un tema a otro sin que mediara un espacio de reflexión ni que hubiera una continuidad lógica entre ellas, pero que sin embargo a la hora de hablar parecía que lo hubiera; pues aquí un poco lo mismo, va saltando de un recuerdo a otro, se supone que está soñando para pasar a otro sueño donde le traía un recuerdo.
Termino con la sensación de que no sé a dónde va o a dónde me quiere llevar. Mucho me temo que todo esto que me están contando no tiene nada que ver con lo que vaya a pasar al final (efectivamente) y es simplemente pintar una situación y unos personajes, eso sí, de lo más curiosos.
En definitiva, tiene todos los elementos que quiero leer: libros antiguos y raros, piezas escultóricas exóticas, un rito extraño, una secta. Intelectuales investigando extrañas costumbres ya olvidadas de tribus perdidas.
Luego también está la manía de ir alternando distintos momentos. Esto sirve cuando lo que estás explicando del pasado da alguna pista, o pasa algo significativo, que te ayuda en los capítulos que son de "actualmente". Pero es que esto no ocurre con Laird.
⭐⭐⭐Me gusta el contenido, pero no la forma de contarlo. No es un libro que recomendaría para introducirse en el mundo del horror cósmico. Laird Barron escribe bien, pero su estructura me saca fuera de la historia con demasiada frecuencia.
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| Laird Barron |


Je, je. Las persianas. Gracias por la reseña.
ResponderEliminarTecnología puntera 🤣
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