Rufino Hood, ladrón de príncipes (1ª parte) - Klaus Fernández
"En la alegre Inglaterra de los viejos tiempos, cuando el buen rey Enrique II gobernaba el país, en la espesura del bosque de Sherwood, cerca de la ciudad de Nottingham, vivía un famoso y guapísimo forajido llamado Rufino Hood. Junto a su afilada lengua —que, según decían, podía cortar un paquete de folios de un lametazo— destacaba su destreza con el arco, la ballesta, el lanzamiento de hachas, cuchillos, sillas de bar y pianos de cola. Su leyenda abarcaba desde las batallas junto a Rufino Corazón de Melón hasta sus aventuras con Rufónidas en las famosas Termópilas o durante la guerra del Emú . Un currículum bélico de lo más completo, aunque no figurase en los libros de historia. ¡ Qué desagradecidos ! Lo que estaba muy claro era que se trataba de un adalid de la justicia, un legendario héroe y forajido notorio por robar a los muy ricos y dárselo a los muy pobres. Y puestos en esta tesitura de pobreza, no existía personaje más pobre que él mismo. Por tanto, siguiendo...