Acherna S.L. (Especial Mitología clásica 2026) - Valentin@
Identificar al hater que insultaba a mi cliente en redes sociales fue una tarea fácil. ¿Sabíais que la dirección IP, la fecha, la hora y el navegador desde los que se publica el comentario se guardan en servidores? Pues ahora ya lo sabéis. En poco más de diez minutos, ya tenía una dirección IP tan única como el DNI de una persona. Por el tono de los comentarios vejatorios y la inquina empleada, se debía a algo sumamente personal hacia mi cliente (y no me equivocaba). Era, por tanto, alguien de su círculo laboral, de amistades o un familiar. Un desconocido habría perdido el interés al poco tiempo. Por las horas y las fechas de publicación, pude limitar el círculo social a veinte personas. Comparé éstas de los insultos con las entradas en otras redes sociales, como Facebook, Instagram o MeWe. Los sospechosos se redujeron a ocho. Cinco de ellos tenían un perfil público. Una búsqueda posterior me proporcionó fotos de sus vacaciones, estudios, lugar de trabajo, eventos públicos a los...