Un fanfiction clásico. La semilla de Cthulhu - August Derleth
«En su morada de R’lyeh, Cthulhu muerto, sueña.»
Comienzo con esta frase porque, aparte de icónica en el mitología de Cthulhu, nos muestra con un par de palabras mucho de su idiosincrasia. Seres que no son de este mundo, que no siguen la lógica de la física, que están más allá del espacio y el tiempo. Muerto y soñando, al mismo tiempo.
No se puede leer este libro como yo lo he hecho. Probablemente no sea la forma de leer ninguna compilación de relatos y es coger y leértelo como una novela. Un relato tras otro. Esa es la forma que tiene, en cualquier caso, la de novela. ¿Se podrían leer aleatoriamente estos cuentos? Pues sí, y lo vas a entender todo. Pero están preparados de forma secuencial, todo lleva al desenlace final y la narración es acumulativa.
Sin embargo, no deja de ser una repetición constante y aburrida de la misma estructura. El mismo personaje cambiado de nombre, la misma casa con sótano/una gruta/caverna, que (¡Oh, sorpresa!) va a dar al mar o una laguna interior. Donde siempre aparecen unos pies palmeados como prólogo de unas pistas que, a base repetirse hasta la saciedad, ya no causan sorpresa.
En todos los capítulos/relatos hay un apartado en el que se nos hace constar un listado de los dioses arquetípicos y los dioses primigenios, su eterno conflicto y el destierro de los perdedores.
Literariamente no vale para mucho este volumen. Yo lo aprecio como fanfic (lo siento pero no lo puedo elevar a otra cosa) de un devoto fan de Lovecraft como era Derleth. El propio Lovecraft aparece como referencia continua junto al Necronomicon y otros libros inventados por la banda, como si fuera un monje loco más que advertía al mundo de la que se le venía encima.
Lovecraft murió en 1937 y los escritos de Derleth desarrollando la mitología de su idolatrado escritor se desarrollan a partir de esa fecha. Cuando estamos leyendo a Derleth nos quiere hacer pensar que es un diálogo con el escritor, una colaboración, pero es un remiendo póstumo donde los dioses se acercan a la idea judeocristiana de los seguidores del bien y el mal; cuando, para Lovecraft a mi entender, los humanos les resultábamos completamente insulsos, indiferentes, meras hormigas o menos que eso.
Lo primero que noté a este respecto fue el susurro de la casa y el peñasco, acompasado ahora al blando movimiento de la mar. Era como si la casa y la roca se elevaran y descendieran con las olas. Incluso me parecía oír el rítmico vaivén del agua bajo el mismo edificio.[...]de debajo de la casa[...]
Tras leer cansinamente la misma imagen, ahora puedo apreciar mucho más el título tan ajustado, tan preciso, de Olmedo de Bajo nuestros pies.
No está muerto lo que eternamente puede dormir,Y con extrañas eras aun la muerte puede morir.
⭐⭐⭐

Muchas gracias por la reseña. ¿A qué autor recomendarías para leer tras haber léido todo de Lovecraft?
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