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Nave Penal "Nox Aeterna" - Luis & Klaus Fernández

 


Dibujo original de Tony Hernandez en Pinterest

Nave prisión de transporte Nox Aeterna
Nivel de oxígeno al 48%
Temperatura interior 26 grados
9h:42m:16s para el impacto
   
Hemos decidido finalmente interrumpir el hipersueño de "Mad Dog" Galland. Ha sido una decisión polémica y para nada consensuada. El sistema de navegación ha quedado dañado tras la tormenta solar de hace cuatro días de regreso del satélite-prisión Ganímedes de Júpiter. Ahí nos han "descargado" a la mayoría de los reclusos de nivel uno. Los más "afortunados" nos dirigimos a otro satélite-prisión fuera del sistema solar. Una serie de continuas averías y errores han desactivado el sistema de seguridad de la nave y desbloqueado las cerraduras magnéticas de las celdas. Hemos podido hackear un ordenador secundario de filtración de aguas residuales para poder acceder a la base de datos del sistema central, y constatar que sólo el recluso Galland dispone de algunas nociones de astronavegación. Sus conocimientos le permitirían puentear el ordenador central y corregir la trayectoria de colisión de la nave hacia un cercano sol.

Las naves prisión Nox fueron creadas por la compañía OmniDeo cuyo lema servir, obedecer y castigar responde a la perfección a su política. Es una compañía ultra religiosa que bajo los designios de un neo Dios tecnócrata y, desde hace decenas de años, se encarga de hacer cumplir los castigos en el espacio, tras traspasarle todos los gobiernos de la extinta Tierra su política penal. Era más fácil que otros se encargaran de castigar a los delincuentes, así el ciudadano, que cumple sus obligaciones y paga sus impuestos, no tiene problemas morales. Existen rumores de que OmniDeo tiene una agenda oculta y que se producen horribles atrocidades en sus naves penales, pero nunca se han podido comprobar y, en definitiva, el ciudadano normal paga sus impuestos, limpia su conciencia, quita de su vista a los delincuentes, a personas prescindibles.

Las naves penales son vehículos de transporte interplanetarios con una estructura en forma de pala de hoja D. Siendo la parte de la hoja el control y pilotaje automático. La parte del mango y anexos laterales son dependencias penitenciarias y médicas. La torre invertida inferior de la nave está consignada a las comunicaciones y es inaccesible. Finalmente, la parte trasera es la destinada al sistema de propulsión.

A raíz del sangriento motín, que se produjo hace varios años en la nave prisión Nox Vita que orbitaba alrededor de Saturno, durante unas reparaciones rutinarias, y que se saldó con 47 carceleros y 562 reos muertos, todas las naves tipo Nox se han automatizado. Los únicos humanos que albergan son convictos. Si el ordenador central guardián detecta una brecha de seguridad de nivel Alfa, automáticamente dirige su trayectoria a la estrella más cercana. La nueva programación no está condicionada los motines, a sobornos, nunca será chantajeada con la amenaza de muerte de un hijo. Ante una amenaza Alfa la respuesta siempre será la misma: la muerte automática por abrasión de los 800 reos que se consumen en sus celdas. Aunque parezca más sencillo hacer entrar en ignición uno de los tres motores-generadores termonucleares de los que dispone cada modelo Nox para destruir la nave, un visionario del marketing en la compañía decidió que era más poético y aleccionador para todos que sus muertes fueran más lentas y tortuosas. Una penitencia más por sus crímenes. Desde que se estandarizó este protocolo no se han vuelto a producir motines ya que los reos son los primeros interesados en evitar tales brechas de seguridad.

Los únicos guardias que velan por nuestro bienestar son unos robots con forma arácnida, con múltiples patas y ojos, de aproximadamente 1 metro de alto. Los RoboCarceris. Patrullan cíclicamente los pasillos en penumbra y son los encargados de transportar a los enfermos a las dependencias médicas, realizar el mantenimiento (poseen pequeños sopletes incorporados en sus apéndices para ello), atomizar a los muertos y demás tareas menores. Están controlados por el mismo ordenador central y actúan como una colmena.

La nave dispone de tres módulos de cárcel acorde a los tres respectivos niveles de condena.

El módulo más llevadero, ocupado por presos ordinarios, es la reclusión la mayor parte de la sentencia en celdas estancas hasta llegar a su destino final. Las necesidades fisiológicas se producen en la celda. Sólo durante una hora máxima estándar de la Tierra se accede a zonas comunes. No hay excepciones. En caso de enfermedad, las tecno-arañas acceden a la celda y el paciente se le suministra una inyección que le sumerge en el "Claro" durante su enfermedad y posible curación. El tiempo que permanece en este estado de "curación" pausa la condena, no se descuenta de su sentencia y ha de ser recuperado tras su recuperación en tiempo real. No conviene estar enfermo en el Nox Aeterna.

El módulo intermedio y el castigo reservado para los criminales con delitos de sangre y sexuales, son las cápsulas de hipersueño lúcido. A estos se les suministra vía intravenosa un compuesto, durante toda su condena, que les hace estar casi siempre despiertos, apenas duermen cuatro horas al día e, incapaces de moverse, ven pasar las horas, y envejecer. Enterrados en vida. Es éste el nivel dos. El tiempo que pasan en el hipersueño no es deducido de su condena. La sentencia media es de diez interminables años en destino.

El último módulo, el nivel tres de condena, está reservado para los psicópatas y es la coronación del sistema penitenciario, el hipersueño lúcido inducido. No sólo permanecen despiertos todo el trayecto, si no que, además se les ha inyectado una variante de suero que les hace revivir sus crímenes en bucle continuo. A no ser que hayan disfrutado de su acto criminal, en tal caso se les sustituye el recuerdo por imágenes al azar, normalmente de gatos, y música clásica. La sentencia media son 30 años en el planeta prisión de destino, aunque la mayoría mueren durante el trayecto, al fundirse su cerebro y quedar en estado vegetativo. Cuando se produce esta circunstancia, son arrojados al espacio exterior por los robots arácnidos y sirven para que la artillería automatizada de la nave practique los sistemas de defensa y recuerde a su carga que no está en un crucero de placer.

Disfruta de estas maravillas de nivel tres, un único recluso. Los otros dos reos murieron algunos años antes.

John Deaver (Asesinato de seis proxenetas en la base Lunar, 30 años de castigo), fue arrojado al espacio exterior al quemarse su sistema neurológico poco después de un año. Una voz impersonal robótica nos anunció la hora de su eyección al espacio, y todas las paredes exteriores de la nave se aclararon para que pudiéramos apreciar el grandioso espectáculo de ver cómo se atomizaba su cadáver tras repetidos disparos. Aquel día disfrutamos de treinta minutos más fuera de las celdas de contención.

Marcel Dubois (Profanación y violación posterior de dos cadáveres infantes en Mercurio, 18 años de castigo), fue despertado del hipersueño lúcido para una revisión de su caso. Nada más despertar, se hundió los pulgares en los ojos y se lanzó al suelo de cara. Los pulgares le atravesaron el cerebro y murió entre convulsiones. Su cadáver fue eyectado igualmente al espacio y atomizado. Los cadáveres en el espacio exterior se congelan, contraen y agrietan. Cuando los disparos los alcanzan, estallan como piñatas de generosos trozos, flotando sus restos por toda la eternidad. Reducidos a la nada. Otros treinta minutos de regalo fuera de las celdas.

Montgomery "Mad Dog" Galland (Secuestro, extorsión con lesiones y desmembramiento posterior de ocho personas confirmadas, sospechoso de otros siete cargos, absuelto por falta de pruebas, 40 años de castigo) era por tanto el último de los reos del nivel tres y nuestra última esperanza.

Nivel de oxígeno al 43%
Temperatura interior 28 grados
8h:32m:01s para el impacto

"Mad Dog" Galland se ha desperezado e incorporado de la cápsula de crio sueño sin mediar una palabra. Un hombre de aspecto aparentemente vulgar y anodino. De pelo ralo y ojos oscuros. Se ha quedado un instante sentado al borde de la cápsula mirando a su alrededor, contemplándonos como insectos, y sin mediar palabra ha desalojado su vejiga en una de las crio cápsulas desocupadas. Después se ha limpiado las manos en la pechera del reo Jeto Ramírez (Hackeo y robo de datos masivos al hospital militar de exoplasma de Saturno, diez años de reclusión nivel 1) para finalmente exigir:

—Quiero un stick de anfetaminas de inmediato. Traédmelo. Ya.

Los antiguos cigarrillos se sustituyeron hace ya más de 200 años por los sticks amarillos de anfetaminas. Según el fabricante, de nuevo la poderosa OmniDeo, son más ecológicos y estandarizados con el comercio justo de las colonias exteriores. 100 veces más potentes y mil veces más adictivos. Se aplican a través de un catéter que, la mayoría de los adictos, ya llevan instalado en la base del cráneo y su efecto es inmediato. El córtex recibe una descarga que multiplica la capacidad analítica por dos. El mundo parece ir a cámara lenta mientras tú vas desbocado. Sin apenas efectos secundarios a corto plazo. Los estudios a medio y largo plazo se desecharon por falta de voluntarios. Se declararon ilegales a finales del 2076.

Tras aplicarse el stick en su slot y tras cinco interminables minutos, Galland nos adoctrina con su melosa voz.

—No hay personal sanitario ni penitenciario presente por lo cual asumo que estamos en una nave prisión Nox del tipo C. La estructura de los paneles exteriores, desprovista de ventanales, me confirma este hecho. Os habéis despojado de la parte superior del mono naranja lo que confirma mi idea de que no soy yo, la temperatura interior de la nave se ha descompensado y va en aumento. El respirar entrecortado del más viejo del fondo, ése que apenas puede cargar con la llave hidráulica y no es por mi atractiva presencia, es debido a la falta progresiva de oxígeno. Es decir, se ha activado el protocolo de emergencia, estamos en curso de colisión hacía la estrella más cercana y necesitáis un piloto —recitó falto de emoción, Galland—. En vuestra ignorancia, os habéis jugado la baza de despertarme aún sin tener la total certeza de que yo pueda puentear el piloto automático, aunque albergáis la esperanza de que así sea. Pero tengo buenas noticias, esta nave penal no es un modelo Nox C estándar, me inclino a pensar que se trata de un modelo B actualizado de finales del 2058, cuando la astronavegación aún dependía de personal humano. Eso no lo sabíais, ¿verdad? ¿Cuántos reclusos quedan? —pregunta Galland.

—224 presos, 46 más en hipersueño y Rolf Harris (Suicida paranoico, intento fallido de reventar una presa de reciclaje junto a sus 1.200 trabajadores en Plutón, nueve años de condena nivel 2) que está desde la semana pasada en la enfermería.

—Con los niveles actuales de consumo, nos quedan apenas nueve horas de oxígeno —confirmó Galland, aplicándose otra descarga del stick—. ¿Quién está al mando?

—Wildberg (Manipulación de ficheros digitales, pertenencia a organización criminal, cinco años de castigo Nivel 1) y yo (Pertenencia a organización criminal, encubrimiento de pistas en la Tierra, seis años de castigo Nivel 1) —contesto dubitativo, mirando de reojo al sudoroso y musculado alemán calvo a mi derecha.

—Ya no, tomo el control. Para eso me habéis despertado, ¿no? Que todos los presos comunes vuelvan a las celdas. Informadles de los siguientes pasos a seguir a través de las pantallas holográficas de cada cubículo. Sellad las dependencias después. Les suministraremos una mezcla del suero del sueño lúcido para aletargar sus funciones vitales y así limitar el consumo de oxígeno. Necesito, al menos a una decena de reos con sopletes de gravedad cero, nivel exominero, a mi lado. Se los podéis extraer a las tecno-arañas, para acceder a las dependencias centrales de pilotaje —ordena Mad Dog.

Por primera vez me di cuenta de que Galland no pestañeaba. Ni una sola vez. Nunca.


Dibujo original de Wattpad en Pinterest

Nivel de oxígeno al 35%
Temperatura interior 30 grados
5h:21m:54s para el impacto

Tras tres horas, hemos conseguido acceder a la sala de control tras fundir los mecanismos de seguridad de la puerta de acceso, sólo para constatar que una segunda puerta blindada doble nos impide acceder a los mecanismos de navegación. Al hacer uso de los sopletes, hemos consumido más oxígeno del inicialmente planeado. Galland no parece disgustado por este hecho y reúne al núcleo duro.

Esta opción no es viable. Encontrarnos con este inconveniente era una posibilidad. Los modelos Nox B disponían de una opción de entrada lateral exterior. Necesito a dos reos que puedan hacer uso de los trajes de reparación satelital para poder introducirnos desde el exterior. Les indicaré por la OmniPad, como acceder a la carlinga y después abrir la puerta desde el interior ¿Quién tiene acceso a los controles de oxígeno de las celdas? —pregunta Galland.

—Yo —respondo de inmediato.

—Con el consumo actual de oxígeno, vamos a renunciar en torno a un 8% al despresurizar la cabina: no llegamos a más de seis horas de oxígeno. ¿En qué parte de la nave están la mayoría de los reos?

—El ala derecha —le confirmo. En la parte de la izquierda tan sólo queda la enfermería con Harris y unos 50 compañeros.

—Dame la Pad —demanda Galland.

Nada más entregársela, con un rápido movimiento de dos de sus dedos en una barra roja, y tras confirmar un aviso luminoso, suprime el oxígeno del ala derecha en su totalidad y actualiza la condena de 180 reos a muerte por supresión de aire.

—Ahora disponemos de cuatro horas más de oxígeno —dijo Galland con la misma expresividad que un jugador de mus, lanzándome de nuevo la Pad a mis manos.

Dios santo, le hemos entregado el mando a un loco.

Nivel de oxígeno al 40%
Temperatura interior 31 grados
4h:54m:05s para el impacto

Vestidos con trajes satelitales, los gemelos y ex-mineros, Ludwig y Niko Weiler (Atraco y robo del Banco Central de Marte, ocho años de condena nivel 2) han conseguido acceder desde el exterior a la sala de aeronavegación. Galland les ha indicado como puentear el acceso exterior y una vez dentro estabilizar momentáneamente el sistema de gravedad. Algunas tecno-arañas guardias desactivadas les han dado la bienvenida, caídas en el suelo como si hubieran sido barridas por un huracán. Débiles luces encarnadas les indican que su batería está al límite. Tras hacerse con los sopletes semi agotados de los guardias, han intentado abrir la puerta blindada pero sólo la han conseguido abrir unos 20 centímetros. Parte de nuestro valioso oxígeno ha quedado succionado en el interior de la sala. No podremos acceder por esta vía. Mad Dog les ha ordenado activar, en el panel de control, el protocolo Fénix.

—¡No responde, joder! —grita desesperado Niko al constar que la combinación de teclas indicada por Galland ha desencadenado un pitido intermitente y luces rojas parpadeantes que están acabando con su cordura.

—Era otra posibilidad, no nos encontramos en una nave Nox tipo B actualizada, sino en un modelo más antiguo aún. Posiblemente una A Plus. Nos haría falta al menos la identificación retinal de dos pilotos humanos autorizados para puentear el sistema de astronavegación. No los tenemos —razona Galland en voz alta para sí mismo.

—¿Qué quiere decir eso? —grita encolerizado Ludwig—. No nos queda oxígeno en los trajes para volver y la puerta no responde. ¿Cómo vamos a salir de aquí?

—No lo haréis, pero vuestro sacrificio es apreciado. Habéis confirmado una posibilidad, la nave es un modelo reconfigurado. Esto nos permitirá evaluar otras medidas... no nos podemos permitir el lujo de que se malgaste más oxígeno… sellar la puerta de inmediato —nos ordena resolutivo.

Horrorizados por el involuntario sacrificio de nuestros compañeros, procedemos a sellar la puerta mientras los gritos de los gemelos nos llegan por el intercomunicador mezclados con el chisporroteo de los sopletes sellando la puerta. La última imagen que me queda de ellos es abrazándose. Después, silencio.

El reinado de terror de Galland campaba a sus anchas.


Nivel de oxígeno al 32%
Temperatura interior 34 grados
3h:23m:08s para el impacto

Al cabo de una hora, tras recluirse Galland a solas, nos reúne a todos para indicarnos los siguientes pasos a seguir.

—Esta nave es un modelo antiguo, posee algunos módulos de escape diseñados para personal humano que se suprimieron en versiones posteriores. Será un problema acceder a ellos. La reconversión chapucera a modelo C habrá ocultado estas entradas situadas en la torre inferior de la nave. La parte destinada a las comunicaciones. Para acceder a ella, debemos cruzar el pasillo central, la llamada pala de la Nox Aeterna e introducirnos por los conductos de ventilación. Estos están sellados magnéticamente. Solo se descerrajarán, suprimiendo y puenteando también el sistema de gravedad. Es decir, perderemos anclaje y todas las celdas se abrirán al unísono. No dispondremos de mucho tiempo para llegar a los conductos de ventilación por el efecto succionador de la apertura de ventilación. Empezaremos a vernos rodeados de nuestros difuntos y queridos amigos en gravedad cero por una parte y del resto de los bellos durmientes por otra. Un espectáculo de baile sumamente especial. Un tango entre muertos y vivos. Dispondremos de apenas algunos minutos antes que la apertura quede taponada por cadáveres… ah, otra cosa... desde hace algunas horas, los niveles de oxígeno están disminuyendo inexplicablemente. Debemos tener un saboteador a bordo. Como yo poseo la Pad y el resto están dormidos o muertos, sólo nos queda la única opción que no tengo controlada. La enfermería. Harris debe estar pasándoselo bomba. Le quitaría gustosamente el oxígeno, pero la enfermería, por protocolo, es la última parte final en la supresión de aire. Si la bajo ahí, la tengo que bajar en toda la nave. Hijo de puta con suerte. No nos quiere dejar marchar. Según la Pad, eso encajaría en su perfil de suicida potencial —explica desapasionadamente Galland como quién lee el menú de la cantina y no le gustara nada de lo que hay.

—¿De cuántas capsulas de escape dispondremos? No nos engañes, loco —pregunto.

—De doce, a lo sumo. Es decir, nos sobran dos aún. ¿Quieres invitar a este baile algún novio tuyo del bloque izquierdo?

—Condenaremos a la muerte al resto de los presos…

—Ya estaban condenados cuando se averió el sistema de astronavegación. Ahora toca salvarnos nosotros y dejar de ser unos buenos samaritanos. A ninguno de nosotros aquí, le van a dar la medalla al ciudadano ejemplar este año –grazna Mad Dog–. Pero, oye, sin problema, si alguno quiere ceder su puesto, es libre de hacerlo. Ninguno, ¿verdad? Me lo imaginaba. Sólo os quejáis, no tenéis huevos… pues a la tarea. Mientras habláis, estáis consumiendo un oxígeno que es precioso.

Nivel de oxígeno al 25%
Temperatura interior 38 grados
2h:12m:08s para el impacto

El pasillo central de la Nox mide aproximadamente 1500 metros entre la parte inicial y la central. Deberemos recorrer al menos 800 de estos metros en gravedad cero hasta llegar a los conductos de ventilación situados en el centro. Estos, una vez desbloqueados nos darán acceso a la torre de comunicaciones. Ganaremos tiempo recorriendo este inmenso pasillo impulsándonos con los sopletes extraídos de los carceleros arácnidos. Galland se encargará de condenar las puertas y desactivar el módulo de gravedad. Tanto Wildberg, Jeto, el viejo Rufo, Galland como yo, ya nos encontramos tras las puertas del pasillo central esperando que los otros restantes cinco compañeros terminen por desmontar más sopletes de los guardias caídos, sellar la puerta y empezar el baile. Empieza a hacer calor en la nave y estamos nerviosos. Tampoco ayuda la rápida disminución del oxígeno y el aumento de la temperatura que sube unos 4 grados a cada hora que pasa. 

Siento no haber dicho la verdad —dijo Galland condenando la puerta tras de sí—. Necesitábamos todas las manos disponibles para apartar los cuerpos de nuestros compañeros muertos y que, algunos, tuviéramos una oportunidad. Sólo hay seis cápsulas de escape. 

Los incautos reos en aquella esclusa sólo se percatan de su suerte al perder amarre con el suelo. Los que consiguen acercarse "nadando" hasta la compuerta, la golpean gritándole a Galland que les abra. Sus gritos son inútiles ya que Galland ya ha empezado a retirarse sin mirar atrás nada más desactivar la gravedad. Horrorizado, yo mismo intento abrir la puerta, pero desecho la idea, al tener que luchar yo mismo con la falta de gravedad y el tiempo. Necesito llegar a la parte de los conductos del aire. Galland es capaz de volver a jugárnosla.

Por ambos laterales de los pasillos, empiezan a aparecer los cuerpos flotando de nuestros compañeros asfixiados de semblante gris, ojos desencajados, lentos pero inexplorables como corchos que el mar trajese caprichosamente. Nuestros fallecidos compañeros se arremolinan cerca de los conductos impidiéndonos su acceso. Si nos entretenemos en demasía seremos sepultados por la grosera avalancha de muertos y material. Jeto tiene problemas con los sopletes nada más empezar y queda aplastado por decenas de muertos y por un brazo mecánico elevador de equipamientos. Mad Dog por su parte ya ha llegado a su destino y se ha introducido por una despejada apertura de ventilación. Un enjambre de muertos me bloquea el camino y, desesperado, asciendo para no verme sumergido por ellos.


Dibujo original de Liam Wildman en Pinterest

Nivel de oxígeno al 21%
Temperatura interior 39 grados
1h:59m:23s para el impacto

A duras penas consigo desplazarme nadando entre los muertos. Vislumbro como el viejo Rufo se ha rendido y se apunta con soplete a la boca. Los implantes dentales que se hizo insertar quirúrgicamente en Urano poseen un complemento altamente explosivo y sus futuras intenciones son claras. Se va a suicidar. Algunos metros más adelante, Wildberg intenta disuadirle. Rufo le mira apaciblemente y nos dice que nos cubramos con algunos cuerpos, que la onda expansiva nos ayudará a recorrer los metros que nos quedan hasta al conducto de ventilación. Él ya no tiene fuerzas para más, está cansado de luchar. Quiere descanso y ayudarnos, aunque sea con su muerte. Le doy las gracias con la vista y asiento. Agarro el cadáver debajo de mí y me parapeto tras él... es un cuerpo en avanzada descomposición con el mono de la enfermería... me quedo paralizado... es Harris.

La explosión nos lanza hacia los conductos de ventilación. Algunos aún están despejados. En pocos segundos consigo introducirme en uno, mientras Wildberg sigue despejando muertos para introducirse en otro. Al poco de encontrarme en el conducto, la gravedad vuelve a activarse, arrastrándome junto a cuatro cadáveres al fondo y aplastando en el pasillo central a Wildberg, que aún no estaba dentro de su conducto, bajo cientos de cuerpos. Oigo sus huesos astillarse bajo la mole y sus entrañas desparramarse con un ruidoso chapoteo. Quedo inconsciente al fondo del pasillo.

Nivel de oxígeno al 19%
Temperatura interior 40 grados
1h:16m:38s para el impacto

Despierto dolorido entre los cadáveres de mis compañeros. Me he roto por dentro y siento un dolor lacerante en un costado. Debe ser una costilla perforándome el pulmón. Rebusco entre mis bolsillos y me aplicó un stick de anfetaminas. Ayudará con el dolor. Estridentes luces sangrientas le recuerdan que la colisión de la nave es inminente. Unas señales luminosas intermitentes me indican la dirección a tomar. Oigo voces al fondo. Es Galland, le está gritando a una voz desconocida. Al asomarme al recinto, descubro que Mad Dog está golpeando a un cuerpo en el suelo, en una amplia estancia bien iluminada. El deshecho humano llora e implora piedad. Parece un médico, y la estancia un laboratorio con ventanales dónde nadan diferentes cuerpos en viscoso brebaje verde a medio descomponer. Reconozco entre los diferentes cuerpos a John Deaver. No fue atomizado. ¿Qué cojones es este sitio?

Un laboratorio. La famosa agenda oculta de OmniDeo. Hemos sido cobayas para sus experimentos impíos todo este tiempo. A nadie le importan los delincuentes. Empiezo a dudar de que realmente la intención de la nave fue llevarnos alguna vez a un planeta prisión. Galland sigue golpeando al médico, exigiéndole que le indique que dónde se encuentran las cápsulas de escape.

—No queda ninguna. Las transformé en invernaderos para mis plantas. ¿A qué son preciosas? —confirma el médico, mientras escupe amplios ríos de sangre en una burlona sonrisa desdentada— Son mis amigas. No piden nada a cambio, me regalan oxígeno y…

Galland le pega una furiosa patada final en la cabeza que cruje como un melón maduro, terminando con la vida del médico. Al limpiarse la bota con un trozo de bata, se percata de mi presencia. No dice nada. Ambos los sabemos. Estamos condenados.

Nivel de oxígeno al 17%
Temperatura interior 41 grados
1h:12m:52s para el impacto

Galland no se da por vencido, y duda de que el médico no dispusiera de una cápsula de salvamento individual en caso de emergencia. Empieza a golpear las paredes en busca de compartimentos secretos, indicios de estancias ocultas. Tras infructuosos minutos, un leve clic le recompensa con una estancia y una única cápsula. Me sonríe.

—Amigo, espero que tengas claro quién tomará está salida a la libertad. Y puesto que no soy de carantoñas, no la vamos a compartir. Además, dudo que supieras programarla.

Sé que tiene razón, pero no me quedaré sentado asumiendo mi destino. Mi condena fue muchísimos años de reclusión, de trabajos forzados, de arrepentimiento. Me merecía cada año de la condena. Pero no merezco morir. Es algo que la sociedad futura ha olvidado. El doble castigo. Sentenciado, castigado, prescindible. Acepté el pago a mis crímenes, pero no se me condenó a muerte. Esa no fue la sentencia. No voy a morir aquí, y si lo hago no será en solitario.

—Galland, estás loco y quizás yo también lo estoy. Pero no te irás de aquí —le confirmo.

—Y quién me lo va a impedir, hijo de puta... ¿Tú? —responde burlonamente.

—Él no... lo haré yo —responde una quebrada voz saliendo del pasillo.

Nivel de oxígeno al 15%
Temperatura interior 42 grados
1h:08m:21s para el impacto

Niko Weiler está vivo y porta un vibro-puñal de cirugía. Y está claro que ha sido él y no Harris el que ha estado saboteando los niveles de oxígeno durante las últimas horas. Le dimos por muerto. Su rostro desencajado nos certifica que está más allá de la cordura.

—Niko, hablemos... —intenta calmarle Galland— Encontremos una solución. Estoy tan contento de verte aquí. Gracias a Dios... ¿Cómo conseguiste abrir la puerta?

—Cállate... la... puta... boca —le recrimina Niko— No salimos por la puerta. Eso estaba claro. No había oxígeno para volver... no para ambos. Ludwig tomó la decisión. No vaciló ni un instante, se desprendió de la toma de oxígeno del traje y lo ajustó al mío. Yo podía tener una posibilidad, si salía rápido de ahí. Siempre fui un poco más fuerte. Nos miramos una última vez, golpeamos nuestros cascos. No hubo reproches en nuestras miradas. Me hizo prometerle que te mataría y me salí. Y juro ante Dios que lo haré. No había tiempo para despedidas. Mi hermano se quedó sentado, solo, ahogándose lentamente. Murió como un perro.

—Es una lástima, pero ahora estamos... —empezó a decir Galland. 
    
Niko agarra a Galland del cuello y lo arrastra por la pared. Después le lanza contra unas estanterías hidropónicas. Galland se levanta y con ambas manos pide tranquilidad. El psicópata estaba acostumbrado a actuar desde las sombras, nunca a dar la cara, es demasiado cobarde. Dentro de su retorcida mente, todo es lógico. Natural, siempre y cuando él no viera de modo inmediato las consecuencias de sus actos. La primera puñalada la recibe en el abdomen, la segunda en el cuello abriéndole una grosera apertura adicional para los sticks de anfetamina. Con los ojos abiertos, Galland no puede creerse que su plan de fuga haya salido mal. Niko echa mano a su bolsillo, y agarra una decena de sticks al mismo tiempo y se los clava a Galland de una tacada en el cuello. Parece la grotesca versión de un erizo. Densos y blancos espumarajos abandonan la boca del asesino mientras su cuello se hincha al doble de su tamaño y su cabeza se ladea de derecha a izquierda. Cada vez a más velocidad para partirse con un sonoro crac. Cae al suelo muerto como una cortina vencida por el polvo.

Niko le pega una patada final en la boca saltándole la dentadura inferior que se desperdiga por la sala como canicas en la habitación de un niño díscolo. Se acerca a la cápsula de emergencia y la activa.

—Vete. Ya —me dice.

—Gracias Niko, pero podemos ir juntos. Estoy seguro de que...

—Vete —me insiste—. Sin mi hermano, ya no quiero ir a ningún sitio. Nacimos juntos y moriremos juntos. Mi hermano murió aquí y yo también lo haré aquí. No quiero estar en ningún otro sitio que no sea con mi hermano.

Me introduzco en la cápsula y soltó sus anclajes. Le agradezco con la mirada a Niko ese salvoconducto a la libertad. Al salir despedido de la nave, observo por primera vez la monstruosa silueta de la nave Nox Aeterna recortada frente a la estrella que la engullirá.   Mientras me alejo de la estrella y del fatídico destino de la nave, caigo dormido y exhausto en el interior de la cápsula.

Las cápsulas tienen oxígeno para dos días estándar. Si la baliza de señalización no es capaz de atraer a nadie en ese tiempo, yo acabaré igual que la Nox. Asfixiado o engullido por una estrella o planeta. Tengo pocas esperanzas de que alguien me recoja. ¿Quién querría recoger una cápsula penal?

Nave de transporte agrícola Inaruf

Me ha rescatado una nave cargada con material agrícola con destino a Kilpin34. Aquí nadie hace preguntas y con la Nox Aeterna oficialmente destruida y sin supervivientes, mi futuro solo depende de mí. Buscaré empezar de nuevo. Únicamente espero que mi pasado no me encuentre y que nadie descubra jamás los crímenes que cometí antes y los que realicé en la Nox Aeterna… Que los fantasmas del Nox Aeterna nunca me alcancen.


Spacefarm - Dibujo original de Odysseusart

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Comentarios

  1. Me ha gustado mucho escribir la historia junto a mi hermano. El relato es 85% suyo y 15% mío.

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  2. Pues os quedo muy bien, tenéis que colaborar más amenudo

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  3. La historia sería un plomo sin las ideas y sabias correcciones de Klaus. Una cosa es tener una idea y otra diferente es transcribirla con algo de estilo. Muchas gracias a Klaus y por supuesto a Beto por sus continuas mejoras. Y no, no es un 85%-15%, más bien 50%.
    PS: Por cierto hay una precuela de esta historia escrita por Valentin@
    https://boozekaboom.blogspot.com/2022/01/madame-le-noir-2064-especial-ciencia.html

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