El sótano - Richard Laymon
El sótano (The Cellar) es una novela de Richard Laymon y la primera parte de un total de cuatro novelas dedicada a la Casa de la Bestia.
Tanto la segunda parte The House of the Beast, la tercera The Midnight Tour como la cuarta Friday Night in the Beast House siguen sin publicarse en España tras más de veinte años tras hacerlo en Estados Unidos.
¿De qué va esta novela?
Donna, la protagonista del libro, huye con su hija Sandy al enterarse de que su exmarido ha salido de prisión tras cumplir condena por haber abusado sexualmente de Sandy.
Tras un accidente de coche que las deja varadas en la pequeña localidad costera de Malcasa Point, Donna y Sandy se cruzan en el camino de Judgement Rucker, un mercenario contratado para localizar y matar a la criatura asesina que, según se dice, acecha en una atracción turística local, la Casa de la Bestia.
¿Quién es el casi desconocido Richard Laymon en tierras castellanoparlantes?
Richard Carl Laymon, nacido en Chicago, Illinois el 14 de enero de 1947 y fallecido el 14 de febrero de 2001 de un infarto de miocardio fue un escritor estadounidense de novelas y relatos de terror.
Entre sus obras se encuentra más de sesenta relatos cortos y más de treinta novelas, muchas de las cuales fueron publicadas póstumamente en los Estados Unidos. Una brutal producción de los cuales el número de ellos editados en castellano es ridículamente ínfimo.
La mayor parte de su obra se encuentra dentro del género de terror. Curiosamente Richard Laymon es más conocido en el Reino Unido o Alemania que en Norteamérica.
Su novela Flesh fue nominada a la Mejor Novela de Terror de 1988 por Science Fiction Chronicle y tanto ésta como Funland fueron nominadas para el prestigioso Premio Bram Stoker. Recibiría este premio a título póstumo en el año 2001 por The Traveling Vampire Show.
Muchos destacados novelistas de terror como Stephen King y Dean Koontz han elogiado la obra de Laymon que admitámoslo no es nada fácil de leer.
Gore explícito, violaciones, violencia extrema, crueldad humana y una indiferencia casi obscena por el prójimo son las características más notables de sus novelas. Del tema de la pedofilia hablaré más adelante.
Para el autor, el horror surge de la vida cotidiana en una localidad corriente, una como tantas otras por las que uno podría pasar de camino a cualquier sitio. En este aspecto se parece mucho a mi adorado Stephen King.
Stephen King puede ser muy gráfico y descarnado, pero tiene cierto límite moral en sus narraciones, cierto respeto por sus personajes, no se regodea en su destino o en sus muertes.
En cambio, a Laymon todo esto se la sopla. No le importa ser cruel con sus personajes principales. Él busca una cosa muy diferente a empatizar con el lector. Lo que busca Laymon es hacernos sentir asqueados, incómodos, cabreados con el destino de sus protagonistas.
El verdadero monstruo en las novelas de Laymon no es una criatura no muerta o sobrenatural, sino el vecino de al lado.
Valoración personal:
⭐⭐⭐ de 5.
⭐⭐⭐ de 5.
Recuerdo haber leído la novela siendo muy joven, quizá demasiado para lo que me esperaba encontrar.
Su lectura me dejó completamente descolocado. No me esperaba ni su desenlace ni lo explícito de sus páginas, pero de algún modo se me quedó grabada como una de esas historias a las que merece la pena volver.
Ahora, descatalogada en castellano, he conseguido hacerme con una edición en alemán tras múltiples viricuetos. Esta vez no me ha impactado tanto como cuando era un chaval imberbe, aunque sigo reconociéndole el valor de su crudeza extrema y de su final inesperado.
El tratamiento de la pedofilia me ha resultado muy desagradable y considero que no aporta nada que no pudiera haberse abordado de otra manera.
Para construir un personaje odioso no es necesario recurrir siempre a la crueldad extrema o a la violación. Pero así es Laymon: no se detiene ante nada y, cuando parece que va a detenerse, da un paso más en su espiral de sangre y sexo.
En algunos momentos cruza claramente la línea, y ese afán por sorprender o incomodar se traduce en golpes de efecto vacíos que no enriquecen una construcción de personajes ya de por sí bastante débil.
Los personajes carecen de alma; son marionetas dentro de un espectáculo que vive más de la exageración (como las descripciones del miembro viril de la Bestia) y de una escenografía sugerente (la casa sin ventanas o la mansión marcada por horrores y asesinatos pasados) que de un guion realmente sólido.
Laymon escribe como quien dirige una mala película de terror de los años ochenta. Y, aunque suene raro a mí ese tipo de cine siempre me ha encantado: reconozco que tengo debilidad por los slashers ochenteros de videoclub.
En definitiva, pese a darle solo tres estrellas, El sótano me ha gustado y tengo intención de leer su continuación.
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Gracias por recordarme esta novela que recuerdo con cariño.
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