Alas de cera (Especial Mitología clásica 2026) - Klaus Fernández
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Registro de Observación 7.341.992-A
Objeto de estudio: Civilización de Morlok246
Durante varios ciclos orbitales hemos observado el desarrollo de la especie dominante de Morlok246.
La civilización analizada se encuentra en una fase temprana de progreso tecnológico. Ha desarrollado sistemas políticos complejos, estructuras sociales jerarquizadas y conocimientos apreciables en matemáticas, filosofía y arquitectura. Sin embargo, gran parte de su comprensión del universo continúa sustentándose en construcciones mitológicas y entidades sobrenaturales imaginarias.
La especie dominante mantiene su prosperidad mediante la explotación sistemática de organismos considerados inferiores. Dichos organismos constituyen simultáneamente su fuente de alimentación y su fuerza laboral.
Entre sus avances recientes destaca el perfeccionamiento de la rueda, tecnología elemental cuya adopción ha acelerado su capacidad constructiva y logística. A pesar de ello, la civilización aún no ha alcanzado el dominio práctico del vuelo.
Nuestra plataforma de observación permanece suspendida sobre el planeta desde hace generaciones locales. Gracias a los sistemas de ocultación, nuestra presencia ha permanecido fuera de su capacidad de detección.
La observación se ha realizado manteniendo un protocolo de no intervención equivalente al empleado por la propia especie cuando ellos dicen analizar la rama de zoología denominada entomología.
Hemos registrado cada innovación. Cada conflicto. Cada descubrimiento.
Jamás sospecharon nuestra existencia.
Solo una vez fuimos visibles. Una anomalía temporal en los sistemas de camuflaje expuso nuestra estructura durante unas horas. Los habitantes de la superficie, incapaces de interpretar lo observado, concluyeron que su deidad solar había descendido de los cielos para manifestarse ante ellos.
El incidente fue clasificado como irrelevante.
Hasta hoy.
Hace 0,003 ciclos locales, uno de los nativos se lanzó desde una elevada construcción de piedra portando una estructura compuesta por plumas de aves marinas ensambladas mediante fibras vegetales y cera.
La evaluación inicial fue unánime.
Fracaso inevitable.
Los registros muestran múltiples pérdidas de sustentación. El sujeto estuvo próximo a precipitarse al mar en repetidas ocasiones. Su trayectoria era errática. Su técnica, rudimentaria.
En la sala de observación se produjeron manifestaciones de entretenimiento.
Algunos investigadores incluso interrumpieron sus tareas para contemplar el experimento.
Resultado no previsto, se produjo una desviación significativa respecto al modelo predictivo.
El individuo encontró una corriente ascendente.
Después otra.
Y otra más.
Contra toda predicción estadística, el sujeto continuó ganando altitud.
Los sistemas automáticos no emitieron ninguna alerta. Nadie consideró necesario hacerlo.
La probabilidad de que alcanzara nuestra posición era considerada insignificante.
Evento registrado: el nativo impactó contra el casco exterior de nuestra nave.
Durante una fracción de segundo, un habitante de Morlok246 tocó una estructura construida por una civilización millones de años más avanzada que la suya.
Evento registrado: cayó.
Sus alas se fragmentaron.
Su cuerpo desapareció en el océano.
Probabilidad de supervivencia: despreciable.
Se produjo silencio en la sala de observación.
Nadie registró comentarios durante 2,7 segundos.
Secuencia posterior: el equipo procedió a la revisión del protocolo de clasificación.
A la luz de los nuevos datos, La conclusión fue modificada.
La civilización de Morlok246 ya no debía clasificarse como una especie incapaz de volar.
La civilización de Morlok246 había intentado alcanzar el cielo.
Y, por un instante, lo había conseguido.
La civilización de Morlok246 había pasado al siguiente nivel de avance.
Clasificación anterior: Civilización Morlok246 primitiva de interés limitado.
Clasificación actual: se eleva la prioridad de observación a nivel 3.Por primera vez desde nuestra llegada a Morlok246, ya no estudiábamos una especie primitiva.
Estudiábamos una especie que había comenzado a mirar hacia nosotros.
EPÍLOGO
Abajo, sobre la superficie del mar, mecido por las olas, el anciano Dédalo lloraba amargamente sobre el cadáver de su hijo, Ícaro.
Un hijo que quiso volar demasiado cerca del sol.
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Enhorabuena por el relato. Contundente. Muy bueno. Empezamos los especiales de la mitología clásica con una nota altísima.
ResponderEliminarGracias, la ciencia ficción y la mitología clásica casan muy bien. Acordaros de la estupenda serie de animación de Ulises 31.
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