La Odisea (Christopher Nolan, 2026)
La Odisea es una película épica de acción británico-estadounidense escrita, dirigida y producida por Christopher Nolan. Basada en el poema homónimo de Homero, está protagonizada por Matt Damon en el papel de Odiseo, rey de Ítaca. La cinta narra su largo y accidentado viaje de regreso al hogar tras la guerra de Troya, así como sus encuentros con criaturas y seres mitológicos mientras intenta reunirse con su esposa, Penélope, interpretada por Anne Hathaway. El reparto coral lo completan nombres como Tom Holland, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Zendaya, Elliot Page y Charlize Theron.
Para este análisis, y procurando evitar los spoilers, os adelanto que no la he visto en una sala IMAX ni en una de esas hiperpremium de última generación, sino en una sala premium convencional. Así que os ahorraré los comentarios sobre la espectacular calidad de la imagen y el sonido que tantos destacan.
Entrando ya en materia, la película está bien. Sin embargo, dentro de la filmografía de Christopher Nolan no se encuentra, ni de lejos, entre sus mejores obras. La dirección es sólida, las interpretaciones cumplen con creces y no hay ningún actor que desentone. Matt Damon sostiene con solvencia el peso del protagonismo y ofrece una interpretación convincente de un Odiseo cansado, astuto y obstinado.
En cuanto a las tan cacareadas y supuestas "polémicas" decisiones de reparto —como la elección de la actriz de color Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya o la de Elliot Page, actor transgénero para dar vida a Sinón—, creo sinceramente que se ha exagerado.
Helena apenas aparece unos cinco minutos en pantalla y su relevancia en la trama es escasa, por lo que el origen étnico de la actriz resulta completamente irrelevante para el desarrollo de la historia. Por su parte, Elliot Page defiende con dignidad el papel de Sinón —personaje que muchos confundieron inicialmente con Aquiles— y no hay nada especialmente criticable en su interpretación, aunque quizá el personaje habría ganado con un intérprete de aspecto algo más aguerrido. Entre ambos apenas suman unos ocho minutos en una película de 173, es decir, alrededor del 4,6 % del metraje.
Por ello, los llamamientos al boicot por la presencia de estos actores, independientemente de que se considere o no una decisión de inclusión forzada, me parecen completamente injustificados.
La película presenta una estructura no lineal, inspirándose en la forma en que Homero dosifica la información en el poema, en lugar de narrar cronológicamente todos los acontecimientos desde la llegada a Troya, alternando el presente con diversos flashbacks que poco a poco rellenan los huecos del relato. De hecho, tanto lo sucedido durante el asedio y la caída de Troya como las visiones que Odiseo mantiene con Atenea (Zendaya) —incluido el motivo de su peculiar aspecto— no terminan de explicarse hasta bien avanzado el metraje.
No entraré en detalles sobre una historia que, a estas alturas, es de sobra conocida, pero si tuviera que resumir la película en una sola palabra sería: ¡Corred!
Odiseo —que no Ulises, nombre procedente de la tradición latina— y sus hombres parecen condenados a un viaje interminable en el que cada isla supone un nuevo desastre. Isla a la que llegan, isla de la que acaban escapando por piernas, huyendo como liebres perseguidas o gallináceas, mientras en cada retirada dejan atrás a unos cuantos compañeros.
En el apartado visual me ha gustado especialmente el diseño del cíclope Polifemo, muy distinto de lo que esperaba, así como el de los lestrigones, representados como gigantes antropófagos acorazados que resultan bastante imponentes. En cambio, no me convencen ni la apariencia de Escila, reducida a unos tentáculos poco inspirados, ni la de las sirenas, que apenas llegan a apreciarse en pantalla. Y eso que la pantalla del cine era bastante grande.
Christopher Nolan dirige la película con la solvencia habitual. Además, hay que reconocerle un mérito importante: sus casi tres horas de duración apenas se hacen pesadas, algo que juega claramente a su favor.
El reparto cumple con creces. Destacan especialmente Matt Damon, John Leguizamo y Robert Pattinson, que ofrecen las interpretaciones más sólidas del conjunto. En cambio, Tom Holland y Zendaya me han parecido bastante más apagados. Ninguno desentona, pero ambos transmiten cierta sensación de estar fuera de lugar, como si sus personajes no terminaran de integrarse en la historia.
Las escenas que más me han gustado son la relativas al Hades, la aparición de los Lestrigones y la de Troya ardiendo.
El discurso final de Odiseo a Penélope, en el que rememora y lamenta todo lo vivido desde la guerra de Troya, habría necesitado mucha más épica, más emoción y una melancolía que terminara de traspasar la pantalla. Es un momento que pedía un nudo en la garganta y, sin embargo, apenas consigue despertar emoción.
Escucharlo es como leer el prospecto de un medicamento para el mal de altura: plano, aséptico y desprovisto de cualquier atisbo de emoción.
Soy un gran aficionado a las bandas sonoras y sigo sin comprender la insistencia de Nolan en trabajar con el —oscarizado, eso sí— Ludwig Göransson en lugar de Hans Zimmer, con quien firmó partituras memorables para El caballero oscuro, Origen o Dunkerque.
La música de La Odisea me ha parecido, sencillamente, uno de los puntos más flojos de la película. No hay un tema principal memorable ni una melodía reconocible que permanezca en la memoria del espectador al salir del cine.
Por decisión del propio Nolan se descartó el empleo de una orquesta sinfónica tradicional. Göransson apostó por un enfoque de minimalismo extremo, utilizando 35 gongs de bronce, instrumentos de la Antigua Grecia como la lira y el aulos, además de técnicas vocales experimentales para crear una atmósfera inmersiva, terrenal y alejada del heroísmo épico convencional.
¿El resultado? En mi opinión, un auténtico tostón. La propuesta puede resultar interesante desde un punto de vista experimental, pero carece de la épica y la fuerza emocional que una historia como La Odisea pedía a gritos. Salvo que alguien me demuestre lo contrario, dudo mucho que dentro de unos años haya aficionados tarareando una sola pieza de esta banda sonora.
Para que no penséis que exagero, aquí tenéis el supuesto tema principal de Odiseo. A mí me costó distinguirlo del resto de la banda sonora.
Curiosidades
Es la primera película de la historia rodada íntegramente con cámaras IMAX de 70 mm. Hasta ahora Nolan solo utilizaba este formato para determinadas secuencias. Para La Odisea se desarrolló una nueva generación de cámaras IMAX, más ligeras y silenciosas, expresamente para el rodaje.
El rodaje terminó nueve días antes de lo previsto, algo muy poco habitual en una superproducción de 250 millones de dólares rodada en seis países.
Se filmó en seis países: Grecia, Italia, Marruecos, Escocia, Islandia y Estados Unidos. Nolan quiso utilizar localizaciones reales siempre que fuera posible, evitando los platós y las pantallas LED.
Matt Damon aprendió a navegar y remar. Tanto él como buena parte del reparto pasaron meses embarcados. El drakkar utilizado era un barco vikingo real de 35 metros, adaptado para representar la nave de Odiseo. Nolan llegó a afirmar que el barco terminó convirtiéndose en "un personaje más".
El cíclope Polifemo no es solo CGI. Se construyó un enorme animatrónico de aproximadamente seis metros de altura, que posteriormente se complementó con efectos digitales.
La cueva de Polifemo mide cerca de 29 metros de altura y fue construida a escala para aumentar la sensación de inmensidad.
La batalla de Troya reunió a unos 2.000 extras y se fabricaron más de 5.300 trajes, confeccionados por más de 675 artesanos de distintos países.
Se utilizaron más de 640 kilómetros de película IMAX. En total se expusieron unos 2,1 millones de pies de celuloide, una cantidad descomunal incluso para los estándares de Nolan.
Cada carga de una cámara IMAX solo permitía filmar entre dos minutos y medio y tres minutos seguidos. El equipo tuvo que perfeccionar el cambio de chasis para no ralentizar el rodaje.
Nolan prohibió los teléfonos móviles en el set, además de cualquier elemento moderno que rompiera la inmersión, como botellas de plástico visibles o incluso determinadas prendas de ropa entre el equipo técnico.
Durante el rodaje nadie destruyó una cámara IMAX. El propio Nolan bromeó diciendo que era la primera vez que sobrevivían todas las cámaras de una de sus producciones, después de haber destrozado varias en películas anteriores.
En resumen
3 ⭐sobre 5. Bien.
Christopher Nolan ha hecho su propia versión de La Odisea, no un documental de National Geographic. Las licencias que se toma son decisiones creativas: pueden gustarte o no, pero no hay motivo para llevarse las manos a la cabeza. Sobre todo si creciste viendo Ulises 31 y nunca te molestó que Odiseo viajara por el espacio luchando contra cíclopes con rayos láser.
Vedla en el cine ya que está rodada para ese medio. En casa puede que baje una estrella de las que he puesto.
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Gran reseña. Muchas gracias.
ResponderEliminarTengo entendido que Nolan se ha pasado en la "nueva" traducción / interpretación de Emily Wilson. Uno de los elementos la versión de Wilson fue la decisión de presentar una lectura más cercana al significado original del poema. Su propuesta modificó la forma en que muchos acercaban al héroe griego (un héroe que se arrepiente de la Guerra de Troya, sufre Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y a personajes como Penélope, Circe o las sirvientas de Ítaca.