Translate

La trilogía Lifelike de Jay Kristoff

 

En este caso me he decidido por comentar en bloque la trilogía completa en vez de ir desgranando opiniones un libro tras otro.

¿Y por qué hago esto? Porque es un libro largo que han partido en tres. La historia es secuencial entre ellos y no le veo otro sentido que el comercial al hecho de separarlo en tres volúmenes. Así que, yo no veo la necesidad de repetirme en tres críticas distintas.

En una Tierra postapocalíptica Jay nos sitúa en Estamos Unidos. Tras una antigua debacle nuclear, de la que sabremos entre poco y nada en lo narrado, el mundo es controlado por dos grandes corporaciones.

Jay Kristoff, pese a ser un autor australiano, decide trasladar la acción a territorio estadounidense. No somos los españoles los únicos con complejos nacionales. Para mi gusto, Australia habría resultado ser un mejor escenario.

Cuando digo "el mundo" es un minimundo que el egocentrismo norteamericano ha contagiado al autor Aussie.

Lo que nos plantea con tintes de drama planetario ocurre entre tres o cuatro localizaciones que distan entre sí unos pocos cientos de kilómetros (exagerando mucho).

Estos restos de sociedad incluyen humanos, logikas, a unos pocos realistas (lifelike, como humanos, somos la leche traduciendo) y a un número aún menor de los autodenominados frikis.

Los logikas son robots que tienen una mente limitada por su programación y por las consabidas leyes de la robótica de Asimov.

Los realistas son la evolución de estos, diseñados por Monrova, su pensamiento es libre. A imagen y semejanza de los humanos, los crearon guapísimos y perfectos. Usaron su libertad para asesinar a su creador, incluyendo a su familia. Piensa en esos vampiros perfectos, jóvenes, listos y fuertes de, por ejemplo, Entrevista con el vampiro; quítales sus debilidades como no poder broncearse al sol y, lo que obtienes, son los realistas. Los personajes resultan ser lo mismo.

Las dos corporaciones antagónicas son Daedalus Technologies que amasa ingentes cantidades de machinas (robots gigantes controlados por un humano que va dentro) y demás aparatos bélicos. Apuesta por tecnologizar todo, incorporando partes mecánicas, cibernéticas e implantar microchips de mejora a sus soldados y población.

La otra corporación en liza es BioMaas Incorporated con una filosofía de mejora genética, bioingeniería, cultivo de tejidos e hibridación que convierte a su población en clones que viven como abejas para el bien común de la colmena.

Un grupo outsider se configura como una peligrosa alternativa: la Hermandad. Un grupo religioso que considera que "solo los que se mantienen puros sobrevivirán". Por tanto van dando caza a cualquiera con mejoras, especialmente a los frikis, humanos mutantes que han desarrollado poderes sobrenaturales.

¿Qué se podría decir en cuanto a su estilo y ritmo? Lo cierto es que es de acción rápida y el dinamismo constante. Los personajes se van desarrollando con sus acciones, que se van sucediendo una tras otra, sin dejar descanso al lector. Trata de dar unos toques de humor que a mí no me sacan ni media sonrisa por demasiado vistos. Suena a algo tan medido como los chascarrillos Marvel que deben aparecer cada diez minutos de metraje.

Los personajes manejan un lenguaje callejero complejo porque, Jay trata de colarnos una nueva forma de expresarse + la jerga que la acompaña. Una vez que te haces con el significado de cuatro palabras se hace fácil.

Reflexión moral: trata de conseguir un buen estudio sobre la humanidad frente a la máquina, pero no lo consigue. Podría haber sido un magnífico complemento a la trama que, los lifelike (realistas) tuvieran unas perspectivas con su longevidad, con aquello de estar siempre jóvenes. Sin embargo, el posible conflicto interesante se desvirtúa con un un simplón: como tengo mucho poder voy a apoderarme del mundo. ¿Cómo? Liberando el virus que anula las tres leyes para todos los robots y, con este ejército, matando a todos los que no son como yo.

La lógica del texto implica que robots con la inteligencia de una tostadora se pondrán de parte de sus libertadores solo por el hecho de que, ahora sí, pueden hacer o evitar que se haga daño a las personas.

Aquí los estados han desaparecido sustituidos por el capitalismo más duro. Son las empresas las que rigen el mundo y sus conflictos son lo que les ha llevado a la devastación en la que sobreviven. 

A destacar el personaje del Predicador, al que no puedo separar de mi imagen mental del vaquero, el necrófago Cooper Howard, de Fallout. El predicador es un cazarrecompensas al servicio de Daedalus. Su misión consiste en atrapar a esa muchacha que es capaz de freír cualquier cosa con electricidad solo con el poder de su mente.

La saga Lifelike es un soplo de aire fresco en el mundo de la literatura fantástica, mezclando ciencia ficción y distopía en un worlbuilding muy interesante porque recoge cosas que ya hemos navegado incorporando nuevos puntos de vista. La trama romántica que desahoga los momentos de acción está medida y no se hace pesada. Si bien, el conjunto tiene sus lagunas, que yo considero potencial que no se ha llevado a cabo más que errores en lo que nos quiere presentar, son unos libros interesantes en el nicho de acción adolescente⭐⭐⭐⭐

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cervantes eran tres señoras - Alberto Jiménez