Asfixia - Chuck Palahniuk
Asfixia (Choke en el original) es una novela de Chuck Palahniuk publicada en 2001.
¿De qué va esta irreverente novela que va de mucho más de lo que parece en primer lugar?
Víctor Mancini, un trabajador de un parque temático con adicción al sexo, ha ideado una complicada estafa para pagar las facturas del hospital de su madre aquejada de Alzheimer -es precisamente esta enfermedad la que oculta a Vistor la verdad sobre su infancia- donde finge atragantarse con la comida en un restaurante y así hacer que la persona que lo salva sentirse responsable de él para el resto de su vida.
Como en anteriores novelas del autor, muchos hechos narrados de la novela están basados en sucesos vividos por Palahniuk, como la asistencia a grupos de apoyo sin estar enfermo o la contaminación por parte de los camareros en prestigiosos restaurantes (con escupitajos o esperma) de los viales que van a servir en las mesas.
Chuck Palahniuk
Frases incendiarias del libro.
- Tener hijos es el opio del pueblo.
- Lo único que nos separa de los animales... es que nosotros tenemos pornografía.
- Nada es tan bueno como puedes imaginarlo. Nadie es tan hermoso como en tu cabeza. Nada es tan excitante como tu fantasía.
- Pregúntate simplemente: ¿qué no haría Jesús?
- El arte nunca nace de la felicidad.
- Aquí, en su mente, tiene intimidad completa. Aquí no hay diferencia entre lo que es y lo que podría ser.
- Es gracioso que la belleza del arte tenga mucho más que ver con el marco que con la obra de arte en sí misma.
- Es patético cómo no podemos vivir con las cosas que no comprendemos. Necesitamos etiquetarlo y explicarlo y deconstruirlo todo.
- Después de descubrir todas las cosas que pueden salir mal, tu vida deja de consistir en vivir y pasa a consistir en esperar.
- Admiro a los adictos.
- La tortura es tortura y la humillación es humillación solamente cuando eliges sufrir.
El 26 de septiembre de 2008 se estrenó en cines una adaptación cinematográfica dirigida por Clark Gregg y protagonizada por Sam Rockwell y Anjelica Huston. Palahniuk hace un cameo en la película (es el hombre sentado al lado de Víctor en el avión al final de la pelicula). El final difiere totalmente de la novela.
Valoración personal:
⭐⭐⭐⭐ de 5.
Podríamos pensar, erróneamente, que esta excelente novela trata simplemente de un caradura adicto al sexo duro que se aprovecha de la buena voluntad de los demás para enriquecerse. ¿Y cómo lo hace? Su protagonista, Víctor Mancini, se gana la vida simulando que se asfixia en restaurantes para recibir después el dinero de las personas que lo han salvado.
Es más, el propio autor se encarga de presentárnoslo ya en las primeras páginas como un colgado de mierda, un niñato, un estúpido y un gilipollas.
Un personaje al que, en principio, deberíamos odiar: interesado, aprovechado, adicto al sexo e incapaz de amar. Alguien que parece reunir lo peor de nosotros.
¿Y qué consigue Palahniuk de una forma tan excepcional?
Que termines adorándolo y que empatices con la cruda y descarnada miseria de Víctor Mancini.
Asfixia es brutal e indispensable por una sencilla razón: es capaz de navegar por las zonas grises de nuestra existencia sin mentirnos. Todos somos unos miserables. Todos, en mayor o menor medida, nos hemos aprovechado alguna vez de las debilidades de los demás.
Si una persona se siente un héroe porque cree haberte salvado la vida; si, gracias a esa pantomima, le has proporcionado un chute de autoestima irrepetible y, después, esa persona decide enviarte dinero y felicitaciones por tu cumpleaños sin que tú se lo hayas pedido, ¿realmente es reprochable lo que haces? ¿Máxime cuándo empleas el dinero en pagar la residencia de tu madre?
En el asilo donde semivegeta la madre de Víctor, el protagonista está harto de que los demás pacientes lo confundan constantemente y lo hagan responsable de los abusos, los traumas y los secretos inconfesables de sus familias. Hasta que termina personificándolos —como una especie de sacerdote confesor muy sui generis— y asumiendo como propios todos esos males para proporcionarles cierta paz a los residentes.
¿Es mala persona por suplantar a todos esos cerdos, abusadores y violadores? ¿O quizá sea, paradójicamente, el más benevolente de todos ellos? ¿Qué importa más: la verdad real o nuestra verdad?
También me encanta el uso que Palahniuk hace de las anáforas a lo largo de la novela, especialmente de esa repetición obsesiva de «y véase también», que imita el lenguaje de los textos enciclopédicos.
En Asfixia, sin embargo, Palahniuk hace algo todavía más inteligente: convierte «y véase también» en una especie de muletilla narrativa, una fórmula que reaparece obsesivamente y que termina adquiriendo vida propia. Con ella consigue imitar el tono académico de las enciclopedias y, al mismo tiempo, otorgarle un matiz cómico, obsesivo y enfermizo que encaja perfectamente con el universo de la novela.
La estructura del relato no es lineal -hay bastantes flashbacks-, pero resulta muy fácil de seguir.
En definitiva, Asfixia, es una novela provocadora y oscura que explora la adicción, la necesidad de afecto y la búsqueda de sentido en la vida.
Como de costumbre, Palahniuk combina magistralmente su característico humor negro con profundas reflexiones filosóficas.
Asfixia no me ha dejado indiferente. Y tiene, además, un final inesperado y ciertamente genial.
Aspecto de los protagonistas según ChatGPT y las descripciones del autor.
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