La guerra del opio en China con magia. La guerra de la amapola - R. F. Kuang
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A ver, no me dejo llevar por reseñas de otros, así que me tiré al barro y le regalé este libraco a mi medio limón. Había llegado el momento de que le hincara yo el diente y, no haciéndole caso a ella, a la que no le había enganchado del todo, me dispuse a atacar el ladrillo de papel.
A poco que te guste la historia algo de China ya sabes. Solo hace falta haber visto 55 días en Pekín para comprobar algo, que el mundo occidental les había dado palos hasta en el cielo de la boca. Después de la Primera guerra del opio tuvo lugar la Guerra de los boxers, que es donde se desarrolla la película.
No me voy a poner ahora a explicar la historia de China, el caso es que a ese período se le conoce como el siglo de la humillación, período que utiliza Kuang para establecer el contexto histórico de su novela.
Tampoco es que se haya quebrado la cabeza buscando título: Guerra de la amapola/Guerra del opio. Casi se podría pensar en una novela histórica, pero ¡que va! Lo que hace es cambiar nombres y simplificar todo al máximo para obtener la misma novela joven-adulto que nos hemos ido tragando en las últimas décadas.
El paralelismo con la historia China es obvio a más no poder. Lo nombres cambian, claro.

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El imperio de Mugen es Japón y son malísimos. El pegote gordo continental Nikan/China. Viendo cómo se lo han currado autores y artistas autopublicados para sus mundos de fantasía, en comparación, el dibujo es tan pobre que resulta patético.
A todo esto, yo me estaba preguntando todo el tiempo: ¿cómo es que Hesperia/EEUU/Británicos salen tan bien parados de esto? ¿Si ya estás utilizando (por pereza) la historia China para tu libro, por qué no señalar a los que son realmente los malos en esta? Los británicos exportaron hacia China toneladas de opio. La forma más vergonzosa de hacer negocios: colapsar a una sociedad mediante la droga. En fin... Investigad sobre la Historia real.
Pero al terminar el libro veo que Kuang es estadounidense. ¿Cómo voy a poner a mi público potencial como los malos de turno?
La historia comienza como la típica Dark Academy, tipo Harry Potter, para pasar a dar un repaso a la mitología china a la altura de Kung Fu Panda. Ahí se hace un poco cuesta arriba. Probablemente sea el único momento porque el libro tiene la virtud de leerse de un tirón, y eso que es de los gordos.
Kuang tiene una soltura perfecta para escribir, para hacérnoslo ameno y querer más a cada capítulo que pasa. A mí me gustan las palomitas dulces (perdón). Vacío la cajita de cartón sabiendo que es lo hay. No me sorprende, pero me gusta.
Pues eso es lo que tienes aquí. Una chica que va from zero to hero, desde lo más bajo hasta que resulta ser la pera limonera. Véase Harry Potter, En llamas, Los juegos del hambre, La quinta ola... Hay ejemplos para enterrar la Giralda.
No me gustaría terminar sin una adenda a la consabida trama romántica que corre paralela a los espadazos y la gente en llamas. La muchacha pivota claramente entre dos o tres muchachos que no pueden resultar más cliché: el soberbio, el tóxico y el buenazo de turno. El tóxico le arrea un bofetón, pero aún así ella sigue admirando aquel cuerpo escultórico. El soberbio trata de matarla y luego son amigos. ¿Sería raro pensar que al buenazo de Kitay le dan morcillas y termina con algunos de los otros dos?
No creo que continúe con la saga, pero os advierto que si no hay cadáver no hay muerte confirmada.
⭐⭐⭐

Solo puedo decir ¡Buf!
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