Translate

Do not enter (Marc Klasfeld, 2026)

 


Do not enter es una espantosa película estadounidense de terror y suspense de 2026, dirigida con desidia por Marc Klasfeld y con un ¿guion? de Stephen Susco, Spencer Mandel y Dikega Hadnot.

Está basada muy libremente en la novela de 2005 de David Morrell titulada Creepers, que tengo previsto leer en breve.

La película está protagonizada por Jake Manley, Adeline Rudolph (en su debut cinematográfico), Francesca Reale, Laurence O'Fuarain y Javier Botet, entre otros.

¿De qué va esta bazofia de película?

Un grupo de exploradores urbanos, conocidos como los Creepers (en la traducción de la novela al castellano, el grupo se tradujo como Allanadores), retransmite en directo la exploración ilegal del Hotel Paragon de Nueva Jersey, un edificio abandonado desde hace tiempo y famoso por su pasado relacionado con la mafia, sus historias de fantasmas y los rumores sobre una fortuna oculta de 300 millones de dólares.

Una vez dentro, se topan con un grupo rival de cazatesoros, mientras son acechados por una entidad sobrenatural que merodea por todo el edificio, por lo que deberán luchar por su vida al tiempo que se van desvelando los oscuros secretos del lugar.

Con un presupuesto de 7 millones de euros, un rodaje en Bulgaria, un reparto de actrices y actores con el talento interpretativo de una naranja pelada, un director conocido solo por rodar videoclips musicales de bandas como Sum 41 y esa peliculon que no conoce nadie llamado The L. A. Riot Spectacular, con Snoop Dogg de protagonista, escasa o nula promoción y el hecho de que se haya estrenado simultáneamente en streaming, os podéis hacer una idea de las virtudes de este largometraje.

Es muy mala, malísima, casi insultante.

Anda mira, un libro escrito por la criatura que no sabe hablar,
pero tiene una caligrafía excelsa y dibuja como los ángeles.

Errores de cajón y pifias.
  • Hay una sala de control de cámaras de seguridad totalmente operativa, aunque el hotel se abandonó mucho antes de que se inventara esta tecnología.
  • A pesar de que el hotel lleva abandonado muchísimo tiempo, no hay telarañas, palomas ni rastro de okupas.
  • ¿Cómo es posible que Rick sobreviviera a una caída desde una altura equivalente a la de media docena de pisos?
  • El director insiste en mostrarnos repetidas veces una estatua tapada enorme con los brazos estirados. ¿Por qué? Para nada.
  • ¿Por qué entran los protagonistas en el hotel de noche? ¡Si está en una playa donde se ve que no hay nada a decenas de kilómetros a la redonda! Mejor sería entrar de día, ¿no?

  • Para acceder al hotel, los creepers se tienen que meter por unas canalizaciones llenas de ratas. ¿No es más fácil saltarse una valla de dos metros?
  • ¿Ningún cadáver se pudre ni apesta tras estar abandonado durante décadas?
  • ¿Cómo es posible que el hotel tenga cientos de habitaciones y los protagonistas siempre consigan estar en el piso correcto (todo esto a pie y por las escaleras, ya que los ascensores no funcionan, puesto que no hay corriente eléctrica) y entrar en la habitación donde se está armando la de Dios?
  • Si hay sospechas de que hay un tesoro escondido de 300 millones de dólares en el hotel, propiedad de la mafia, ¿en todos estos años nadie ha ido a buscarlo? ¿De verdad?
  • ¿Por qué una de las protagonistas femeninas lleva un traje de novia? ¿Para seducir al monstruo? ¿Y el traje era casualmente de su talla?
  • ¿Quién colgó los móviles y las cámaras en el árbol? ¿Y cómo es que aún tienen batería?
  • Uno de los protagonistas coge una cinta de VHS al azar y, justo al reproducirla, el malo les explica en el metraje qué está pasando en el hotel. Mucha casualidad, ¿no?
  • Al principio, los urbexers respetan las reglas del urbexing (de hecho, es una de las razones por las que expulsan a un miembro por infringirlas), pero luego todos ellos se saltan esas mismas reglas al entrar al hotel.
El mismo cártel espantoso, pero en clarito.

Valoración:
⭐ de 5.  Malísima.

Le pongo una estrella solo porque me gusta mucho la temática urbex, la premisa me parecía muy interesante y esperaba que, siendo el propio David Morell (el creador de la figura de John Rambo y autor de la novela original) un urbexer, la película podría estar chula.

Me equivoqué.

Morell decía que, de niño, se sentía mágicamente atraído por los lugares abandonados donde antes vivían y trabajaban personas. Esta curiosidad es difícil de interpretar; probablemente se trate de una mezcla de curiosidad y voyeurismo, como alega la mayoría de los creepers, que deben seguir un estricto código de honor que básicamente solo les permite mirar, sin cambiar nada del lugar ni, mucho menos, llevarse nada más que fotos.

Una vez más (es una tendencia bastante habitual en el cine de terror de estos últimos años), no llegamos a ver casi nada por la obsesión del director por oscurecer el 90 % del metraje. Con planos rápidos y la escasa iluminación de unas linternas, apenas se ve nada.

Claro, es más fácil ocultar el cartón piedra si no se ve nada. Mal, muy mal.

Otra escena de la película que he tenido que esclarecer un 50% para ver algo.

El diseño de la criatura es de traca. Con echarle 60 kilos de harina al actor Javier Botet, le clavemos una calva, un taparrabos, unas uñas negrísimas y unos dientes afilados, lo tenemos hecho.

Total, qué más da, si no se le va a ver.

No hay nada rescatable en este largometraje, es simplemente una pérdida de tiempo.

Lo vi en casa con mi novia, a la que le debo, tras esta maravilla, el visionado de al menos 56 largometrajes románticos.

Os dejo el enlace al tráiler oficial del largometraje (en versión original) a continuación.


¡Déjanos tu comentario si te ha gustado la reseña!

Sigue a Luis Fernández en Instagram

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cervantes eran tres señoras - Alberto Jiménez