—¿Ves, Rodri, como no había que ponerse hecho una fiera? —instruye la ilustre influencer Happy Panda con una amplia sonrisa a su sorprendido hermano Rodri al llegar el camarero y para que éste la oyese claramente—. Al final nos traen la comida tan estupendamente. Eres un ansía. Que el camarero no entienda nada de castellano le parece secundario. Los ostentosos ademanes de la creadora de contenidos, con más de doce millones de happylovers, dejan muy claro que ella es la guay, y su hermano, el ogro inculto al que debe instruir . Sin embargo, era Happy Panda la que estaba poniendo de los nervios a su hermano repitiendo por lo bajini que iba a denunciar al restaurante, que no sabían con quién se la estaban jugando, que se les iban a caer los pantalones con la reseña que les iba a meter en el TripAdvisor. Quería qu e Rodri fuera a hablar con el camarero, con el dueño o con quien se pusiese a tiro. Que todo esto era vergonzoso. Que a otros que habían llegado después ya lo...